Rituales que no necesitan marketing

Siempre que viajo, cargo en mi mochila de mano el mismo objetivo: conocer, al menos, un ritual típico de mi destino y formar parte de él. No hablo de visitar las principales atracciones turísticas que me ofrece el itinerario, esas ya vienen incluidas por defecto en el paquete, sino de aquellas prácticas que son propias de ese pueblo o ciudad que los hacen únicos y reconocidos en distintas partes del mundo y por las que nosotros, los extranjeros, sentimos curiosidad de hacer una parada obligatoria. Leer Más

Santa Teresa de las alturas, la favela que no fue

Una morena cincuentona de cabello prominente, asoma su rostro por aquel balconcito circundado de flores. Observa detenidamente: primero a la izquierda, luego hacia la derecha. Se cuelga ensimismada, con la mirada fija en un punto invisible sobre el horizonte hasta que se percata, cinco segundos después, que lleva en su mano diestra un recipiente lleno de agua. Sin embargo, aquella maceta de tierra seca nos advierte, mientras absorbe el líquido, que nada verde brotará de sus raíces descuidadas. Mientras tanto, en el piso inferior se ubica el almacén de Joao Mendes, conocido en el barrio por su pan de queso (pao de queijo) calentito a todas horas. Dos casas más adelante, sobre la calle Rua Paschoal Carlos Magno, se erige siempre atractivo el Bar El Cafecito, el más popular de la zona y uno de los más concurridos de Río de Janeiro. Los lugareños comentan que la birra helada es una parada obligatoria en la cantina antes de continuar camino. Leer Más