La relatividad del tiempo

Hace años que lo tengo entre ceja y ceja, lo pienso con demasiada frecuencia. Le exijo pausas, le ruego plazos, le pido favores y el muy canalla no me escucha o simula no hacerlo. Se escurre entre mis manos y mis deseos, no renuncia a ese movimiento ininterrumpido que provoca vértigo y me ensordece con su característico repiqueteo: TIC-TAC, TIC-TAC. Leer Más