No dicho

Lo no dicho no se desvanece junto a los rostros del pasado. Sólo se adormece, esperando el momento inoportuno para volver a despertar y recordarnos que todavía sigue ahí, germinando, multiplicándose porque no supimos cortarlo de raíz.

Casi

Crecer también es reconocer que para acercarse al final del recorrido hay que animarse a dejar personas atrás aunque soltarle la mano sea lo más doloroso del aprendizaje.

La suma

Somos la suma de todas las veces que nos rompimos
y nos volvimos a armar;
la suma de todas las ocasiones que nos dijeron que no
pero también de las escasas oportunidades que obtuvimos el sí.