Escribir para sanar: por qué volvías cada verano

“Para mí la gente no hace lo que puede, hace lo que quiere. Para mí, mi familia no hizo lo que pudo con esta situación. No. Para mí ellos eligieron hacerse los pelotudos, eligieron mirar para otro lado. Y, también, ¿sabes qué? Hacer como si nada pasara es respaldarlo. Es ser complaciente con una bestia que fue capaz de domar a palos a su mujer y cogerse a su sobrina; es ser condescendiente con un tipo que cobró con cuerpo sus bondades; es aceptar y promover las brutalidades de un hombre que cree que puede tomar prestada la niñez de una mujer y destrozarla”.

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De costado, como el cangrejo

“Con el tiempo, esos pasos al copetín del andén empezaron a inquietar a mi vieja y a mis tíos. El nono tardaba en volver y a veces olvidaba el camino de regreso. El alzheimer, la demencia senil o la peste que haya sido, empezó con más prisa que pausa su inmunda faena. Ya en el final, mi nono sólo bebía Cinzano falsificado: le llenaban las botellas con cepita de manzana y él no se daba cuenta de la estafa. Leer Más

Más allá del invierno: una historia de redención

¿Escucharon hablar alguna vez sobre “el ritual del libro”? ¿No? Qué bueno. Porque entiendo que es una teoría que acabo de elaborar mientras pensaba cómo arrancar estas líneas. Mi conjetura es simple y parte de la idea de que elegir un libro es como decidir el destino de tu próximo viaje. Al menos desde mi experiencia, les confieso que soy partidaria de la versatilidad. Si vengo al palo con periodismo narrativo, es casi seguro que al siguiente giro voy a preferir una novela clásica o algún policial que me mantenga atenta e intrigada hasta el final. De igual manera cuando me voy de vacaciones: si el verano anterior estuve de mochila acampando entre las montañas, luego querré relajar en alguna playa. Leer Más