De costado, como el cangrejo

“Con el tiempo, esos pasos al copetín del andén empezaron a inquietar a mi vieja y a mis tíos. El nono tardaba en volver y a veces olvidaba el camino de regreso. El alzheimer, la demencia senil o la peste que haya sido, empezó con más prisa que pausa su inmunda faena. Ya en el final, mi nono sólo bebía Cinzano falsificado: le llenaban las botellas con cepita de manzana y él no se daba cuenta de la estafa. Leer Más