No dicho

Lo no dicho no se desvanece junto a los rostros del pasado. Sólo se adormece, esperando el momento inoportuno para volver a despertar y recordarnos que todavía sigue ahí, germinando, multiplicándose porque no supimos cortarlo de raíz.

La suma

Somos la suma de todas las veces que nos rompimos
y nos volvimos a armar;
la suma de todas las ocasiones que nos dijeron que no
pero también de las escasas oportunidades que obtuvimos el sí.