Desarma y sangra: compendio de otro año que se va

Estoy segura que en más de una oportunidad les mencioné mi desamor por lo cliché. Tal es mi antipatía que de tanto rechazo termino cayendo en lo típico, porque si no puedes con tu enemigo, mejor te unes a él. Ésta es una de esas ocasiones en las que recurro a lo propio de fin de año. Me consuelo con saber que más de uno odia los balances anuales tanto como yo. ¿A quién le interesa saber cuántas de las líneas que escribiste en tu lista de metas 2018 tachaste? ¿A quién le interesa saber tus fracasos y aciertos? A nadie más que a uno mismo. Creo que me aferro a este patético recurso como una forma catártica de despedirlo pero también de sincerarme con mi yo más mío. Leer Más

Santa Teresa de las alturas, la favela que no fue

Una morena cincuentona de cabello prominente, asoma su rostro por aquel balconcito circundado de flores. Observa detenidamente: primero a la izquierda, luego hacia la derecha. Se cuelga ensimismada, con la mirada fija en un punto invisible sobre el horizonte hasta que se percata, cinco segundos después, que lleva en su mano diestra un recipiente lleno de agua. Sin embargo, aquella maceta de tierra seca nos advierte, mientras absorbe el líquido, que nada verde brotará de sus raíces descuidadas. Mientras tanto, en el piso inferior se ubica el almacén de Joao Mendes, conocido en el barrio por su pan de queso (pao de queijo) calentito a todas horas. Dos casas más adelante, sobre la calle Rua Paschoal Carlos Magno, se erige siempre atractivo el Bar El Cafecito, el más popular de la zona y uno de los más concurridos de Río de Janeiro. Los lugareños comentan que la birra helada es una parada obligatoria en la cantina antes de continuar camino. Leer Más

La alegoría del origen

Tomar impulso; saltar sin certezas; caer lentamente al vacío; sumergir el cuerpo, la voz de la cabeza tan difícil de apagar, las ideas inseguras que no terminan de aflorar; enfrentar la oscuridad cada vez más aturdidora; esperar el impacto que, según la ocasión, se da mañas para aletargar la bienvenida; tocar fondo; vencer en un descuido a la testarudez que nos impide abrir los ojos. Leer Más