Más allá del invierno: una historia de redención

¿Escucharon hablar alguna vez sobre “el ritual del libro”? ¿No? Qué bueno. Porque entiendo que es una teoría que acabo de elaborar mientras pensaba cómo arrancar estas líneas. Mi conjetura es simple y parte de la idea de que elegir un libro es como decidir el destino de tu próximo viaje. Al menos desde mi experiencia, les confieso que soy partidaria de la versatilidad. Si vengo al palo con periodismo narrativo, es casi seguro que al siguiente giro voy a preferir una novela clásica o algún policial que me mantenga atenta e intrigada hasta el final. De igual manera cuando me voy de vacaciones: si el verano anterior estuve de mochila acampando entre las montañas, luego querré relajar en alguna playa.

Hace un tiempo, me propuse hacer un recorrido por Latinoamérica, ese itinerario postergado que todos deseamos realizar en algún momento de nuestra vida. De repente, me vi a mi misma escribiendo listas de títulos que no podían faltar en la biblioteca y así comencé a incursionar en el amplio abanico que ofrece la literatura de estos pueblos. Entre impotencia, risas, ofuscaciones, algunas puteadas y admiración, conocí a un Galeano sin pelos en la lengua, a un Cortázar que inevitablemente te arrastra a sus laberintos sintácticos de surrealismo, a un Vargas Llosa estructurado y puntilloso pero completamente apasionado por la política y por su país, a un García Márquez que sabe exprimir al máximo el lenguaje y nos sumerge, sin darnos cuenta, en sus historias irreales tan cotidianas para este mundo y, también, tuve el placer de toparme con Isabel Allende.

 “Ciertas costumbres tardan varias generaciones en morir”.

Nueva York. “A fines de diciembre de 2015 el invierno todavía se hacía esperar. Llegó la Navidad con su fastidio de campanillas y la gente seguía en manga corta y sandalias, unos celebrando ese despiste de las estaciones y otros temerosos del calentamiento global, mientras por las ventanas asomaban árboles artificiales salpicados de escarcha plateada, creando confusión en las ardillas y los pájaros. Tres semanas después del Año Nuevo, cuando ya nadie pensaba en el retraso del calendario, la naturaleza despertó de pronto sacudiéndose de la modorra otoñal y dejó caer la peor tormenta de nieve de la memoria colectiva”.

No hay ningún secreto pero sí una fórmula que se reitera en cada una de sus obras: plantear un escenario y un tiempo específicos en los que se irá tejiendo una historia que hará las veces de denominador común entre todos los personajes que la autora nos presente. Más allá del invierno no es la excepción, por eso, desde el primer párrafo nos teletransportamos a Nueva York en pleno invierno cuando la Tormenta Jonas procuró dejar sus huellas y sus toneladas de nieve en la ciudad que nunca duerme. Debido a que mis estanterías reclamaban a Allende como asignatura pendiente, decidí comenzar a conocerla a partir de ésta, su última novela, publicada el 1 de junio de 2017, primero en España e Hispanoamérica y luego en Estados Unidos, por la editorial Sudamericana perteneciente al grupo Penguin Random House.

Como todo lector que inicia su viaje a las profundidades de un texto, buscaba ser atrapada por el relato que Isabel delineaba oración tras oración.  Propuse un juego sin instrucciones. La única regla consistía en desafiar a mi interlocutor. Sin embargo, a las pocas páginas me llevé una grata sorpresa. De repente, olvidé el temporal y el inconveniente que unió la vida de los personajes. Mi atención fue víctima de una fuerza magnética que no pude deshacer; una especie de síndrome muy parecido a lo que Jorge Drexler llamó alguna vez “amar más la trama que el desenlace”. En realidad, no fue la trama en sí, sino los sucesos autobiográficos que Lucía, Richard y Evelyn (hablaré de ellos más adelante) fueron desglosando lentamente sin perder detalles. Una característica que, al finalizar el libro, la entendí como propia de una Isabel tenaz y determinante en su escritura.

Antes de proseguir con la “ficha técnica”, me gustaría aclarar que en los próximos párrafos intentaré mencionar lo mínimo indispensable sobre la obra y los sujetos que intervienen en ella ya que me interesa hacer mayor hincapié en el estilo de la prosa, en los orígenes redundantes de los protagonistas y en esas historias de vida que nos suele compartir la autora que logran el efecto deseado: generar empatía con los personajes y querer conocerlos a fondo hasta entender por qué hicieron lo que hicieron.

“El sufrimiento de una incertidumbre es peor que la certeza de una muerte”.

Es fácil pensar en ciertas ocasiones que el tiempo de nuestras vidas ya pasó de largo, que sólo resta sentarnos a esperar que la vejez se digne a venir por nosotros y la muerte se encargue de cerrar el telón de nuestro acto final. Es muy fácil y valedero pero los milagros no ocurren únicamente en la ficción. Resulta que la vida, además de vueltera es bien pilla, y nos tira varias cartas procurando guardarse la más valiosa para cuando toquemos fondo y necesitemos con urgencia salvar las papas del horno.

Isabel 002En líneas generales, podría decir que Más allá del invierno nos cuenta una de estas historias en las que sus tres protagonistas (Lucía, Richard y Evelyn) atraviesan conflictos internos que los mantienen agazapados en sus pequeños mundos de cristal, sin soluciones aparentes y ajenos a la realidad que los rodea. Según palabras de la propia autora manifestadas en más de una oportunidad, estos personajes se encuentran en “el invierno de sus vidas”. Sólo después de conocerse en medio de una de las tormentas de nieve más violentas que cayó sobre el norte estadounidense, inician un nuevo viaje al interior de sí mismos buscando comprenderse, aceptarse y dar lugar a la redención para una segunda oportunidad antes que el reloj de sus existencias se detenga definitivamente.

La obra consta de tres líneas narrativas que se corresponden con los tres personajes principales de la novela, por lo tanto, cada capítulo será relatado desde la perspectiva del sujeto que hable en cada ocasión a lo largo de las 350 páginas que componen el libro. Anteriormente los mencioné pero, ¿quiénes son los integrantes de este trío que en pleno invierno de 2016 se verán obligados a vivir una aventura riesgosa, cargada de adrenalina y, sin dudas, inolvidable?

Lucia Maraz

Optimista, un tanto atrevida, divertida, siempre con un chiste en la punta de la lengua y con el sarcasmo a flor de piel. Lucía es el típico personaje que tira para adelante, la que nos saca más de una sonrisa y jamás nos puede caer mal. De nacionalidad chilena, profesora visitante de la Universidad de Nueva York y cercana a alcanzar su sexta década de edad.

La historia de Lucía está fuertemente vinculada al golpe militar de 1973 en el que el presidente socialista Salvador Allende y el gobierno izquierdista de la Unidad Popular son derrocados por las Fuerzas Armadas al mando de Augusto Pinochet. Seguramente, la mayoría de nosotros podrá imaginar los hechos lamentables que se sucedieron. Postales oscuras y familiares a las que vivimos en Argentina y en la mayoría de los países latinoamericanos durante las últimas dictaduras. Enrique Maraz, el hermano de Lucía, es acusado de guerrillero y  Lucía de ser simpatizante. A raíz de esta circunstancia, el destino de los Maraz se verá obligado a tomar distintos caminos. Lucía no tiene más remedio que exiliarse en Canadá hasta el retorno de la democracia en su tierra de origen.

Richard Bowmaster

Alguien tiene que equilibrar la balanza para que en momentos cruciales no se vuelva todo un caos y se tomen decisiones apresuradas. La voz de la conciencia, el serio, el estructurado, el obsesivo que busca que todo salga bien, el que no admite errores, el abocado 100% a su trabajo es el personaje de Richard Bowmaster, un estadounidense judío que, intuyo, es quien le generará al lector intriga y ansiedad por conocer hasta el último gramo de su historia de vida.

Estas cualidades tan esquemáticas en Richard chocarán cada dos por tres con el personaje de Lucía que tiende a ser más espontánea y relajada en su día a día. Por su parte, Richard estudió Ciencias Políticas, carrera que lo llevó a realizar su trabajo final de grado a Río de Janeiro en 1985 a la edad de 29 años. En dicha ciudad conocerá a su primer y gran amor pero también entenderá lo fácil que puede ser encontrar la desdicha entre tanta felicidad.

Evelyn Ortega

El público experimentará un cóctel de ternura y crudeza con la más joven del trío aventurero, Evelyn Ortega. Guatemalteca ilegal, tartamuda por los traumas que iremos conociendo a lo largo del relato y originaria de la comunidad Monja Blanca del Valle. Evelyn y sus dos hermanos son criados por la abuela Concepción Montoya, luego de que su madre partiera a Estados Unidos tras un futuro mejor que asegurara su estabilidad y la de sus hijos.

Sin embargo, cuando los niños alcanzan la adolescencia, la armonía y los pactos de convivencia se desmadran y cada quien sufrirá las consecuencias. Aunque estudiosa, trabajadora y obediente, Evelyn pagó caro los errores de Gregorio, su hermano mayor. A partir de aquí, la autora construye una biografía y un perfil que nos mantiene en vilo, que nos abofetea para no distraernos, para hacer un poco más palpable una realidad que sucede todos los días a muchos o pocos kilómetros de nuestra casa y que no se puede evitar. Con mucha rigurosidad, sin escatimar en detalles, nos adentramos al mundo de las maras y la violencia ilimitada con la que se manejan para, más tarde, ingresar al territorio yankee sorteando obstáculos de vida o muerte: agua, desierto, las adversidades del clima, ladrones, coyotes explotadores, la frontera y la seguridad estadounidense.

 “La vida se manifiesta siempre, pero se manifiesta mejor si la recibimos sin resistencia”.

Respetada y criticada duramente por sus colegas, Isabel Allende forjó su carrera a base de aciertos y reproches pero con la seguridad de no abandonar la vocación de estar al servicio del lenguaje. Nació el 2 de agosto de 1942 en Lima (Perú), no obstante, sus raíces, su corazón y su documento de identidad responderán al país trasandino. Tomás Allende Pesse, el padre de Isabel, era el secretario de la embajada de Chile en Perú al momento de su llegada al mundo y, además, era el primo hermano de Salvador Allende, presidente chileno durante el período 1970 – 1973. Por su parte, Francisca Llona Barros, la madre de la escritora, decidió regresar a su tierra natal con Isabel y sus dos hermanos tras divorciarse del diplomático en 1945.

Isabel 003

Varios periodistas, críticos y lectores coincidieron en remarcar las similitudes entre la vida de Isabel Allende y el personaje de Lucía Maraz. Esta hipótesis fue descartada en más de una ocasión por la escritora. De todas maneras, hay rasgos innegables que vemos reflejados en cada una de las obras de la autora. Por ejemplo, las temáticas que tratan los diversos cuentos o novelas. Hay una necesidad recurrente de destacar el fenómeno de la inmigración, sobre todo, la concerniente a América Latina, las distintas etapas de adaptación por las que pasa el extranjero en el país que lo recibe, la soledad, los malos tratos, la discriminación, estar lejos de los seres queridos, enfrentarse a otra lengua, otra cultura, conseguir un trabajo, una casa, hacer amigos, lograr ser aceptados.

De la mano de la inmigración, Allende explora los sacrificios del exilio, el desarraigo despiadado, la urgencia de tener que actuar en contra de los deseos, dejar todo atrás por tiempo indeterminado, bancarse el arrebato de una vida cuidadosamente planificada, someterse a esa cruda realidad porque no hay margen para otras opciones. Y, por último, las dictaduras que atravesaron crudamente las distintas regiones de América Latina, las causas principales del exilio y el desarraigo. Los gobiernos dictatoriales del siglo pasado fueron, sin duda, la motivación y el despertar de la pluma de Isabel Allende. Y a continuación, entenderemos por qué.

Si bien, las numerosas historias que nos viene relatando la escritora desde La casa de los espíritus (1982) son narraciones ficticias, todas ellas se ubican en un contexto espacio-temporal que nos transportan a un hecho histórico verídico. Entonces, como quien no quiere la cosa, entendemos circunstancias sociales, políticas y económicas de un determinado país, conocemos religiones con sus dioses y santos, costumbres y tradiciones que nos parecen tan lejanas, fiestas exóticas en las que quisiéramos ser invitados y personajes excepcionales que nos adentran a su vida sin miramientos. No es casualidad, tampoco capricho ni falta de imaginación. Allende intenta, desde su literatura, contarnos un poco sobre su propia historia y los sucesos que la marcaron a fuego lento para siempre.

¿Estamos de acuerdo si ratificamos que la escritora chilena no desciende de cualquier familia? Es que su apellido habla por sí solo. En 1973 su tío, Salvador Allende, fue derrocado por las Fuerzas Armadas chilenas encabezadas por el General Pinochet, y así, se dio inicio a una de las dictaduras más sangrientas que vivió el país y que se extendió hasta 1990. Secuestros, desapariciones, torturas, violación de los derechos humanos, limitación de la libertad de expresión, supresión de los partidos políticos, disolución del Congreso Nacional y muertes. La vida de Isabel Allende y la de su familia corrían peligro. La alternativa salvadora la encontró en el exilio. Se marchó a Caracas (Venezuela) y allí vivió hasta 1987. Luego de su larga estadía en la República Bolivariana, emigró a Estados Unidos, donde reside actualmente.

En plena producción de Más allá del inverno, Donald Trump llega a la presidencia y la inmigración ilegal – que se escabullía a cataratas por los orificios más recónditos de la frontera -, dejó de ser ignorada para obligarla a retroceder. Los controles se reforzaron y los indocumentados en suelo yankee vieron frustradas sus ansias de gloria cuando comenzó la persecución. Frente a esta problemática y la incapacidad de solidaridad con otras naciones, Allende se inspira en el personaje de Evelyn Ortega, una joven que no nos arrepentiremos de conocer.

“Ya ves como la vida no nos deja en paz. Tarde o temprano nos da alcance”.

Ningún ser humano está exento de experimentar el invierno en su interior. No es posible porque de otra manera se violarían los incisos correspondientes a la ley de la naturaleza. Llegamos a este mundo para percibir diferentes sensaciones, para abrazarlas y amoldarlas a nuestro antojo. Estamos aquí para padecer el sufrimiento, porque si amamos algo o a alguien es inevitable el dolor. Somos guerreros lanzados a la batalla dispuestos a soportar toneladas si es necesario. Por eso, crecemos, por eso, evolucionamos, por eso, nos volvemos un poco más sabios. Más allá del invierno nos cuenta una historia de redención, una última vuelta de tuerca para hallar el verano de nuestras vidas.

2 comentarios sobre “Más allá del invierno: una historia de redención

  1. Exequiel Hėrcules Poirot

    Debo felicitarte por esta impecable reseña sobre el libro. Me encantó como destripas cada faceta de los personajes, para que aquel curioso que aún no leyó esta historia, pueda de antemano verse reflejado en alguna parte de estos sujetos bien logrados. Si algo tiene la escritora es una enorme facilidad para hacer amena cualquier historia que se proponga. Aún me quedan expectativas de saber como estarán hoy estos personajes!!
    Así mismo,hablando de los últimos libros de la escritora, el que lleva como nombre ” El amante japónes”, a mi entender alcanza la perfección de los personajes de toda la obra de la escritora. Sí; desde los albores de su pluma, hasta este entonces.
    Mis saludos y renuevo la felicitación por la acaudalada reseña, opinión, parecer o como quiera llamarlo.

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    1. Huecos de magia

      Muchas gracias, nuevamente. Qué bueno recibir de vez en cuando unos mimos de esta forma. Justo te iba a comentar que mi próximo libro de Allende será seguramente el amante japones. Le tengo ganas hace bastante a ese libro. Gracias también por recomendarlo. Lindas palabras para la reseña de Más allá del invierno, un libro que en lo personal me abrió las puertas al universo Allende. Te mando un abrazo grande.

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