Día del Periodista: el arte de “dar testimonio, aún en los tiempos difíciles”

“No puedo, ni quiero, ni debo renunciar a un sentimiento básico: la indignación ante el atropello, la cobardía y el asesinato”.
(Rodolfo Walsh – Prólogo para la primera edición de Operación Masacre, julio de 1957).

Si cada 7 de junio la mayoría de nosotres lo citamos no es por mero capricho u holgazanería; no es adoctrinamiento; no es porque consideremos que fue el único buen periodista argentino (aunque si no es así, pega en el palo). Más bien, se vincula con la preparación que recibimos al iniciar esta profesión. Hay una base que, ¡por suerte!, prevalece y la compartimos. Teníamos varios caminos pero este no podíamos dejar de transitarlo. Y después, fue la empatía que cada une pudo generar al leerlo, conocerlo y descomponer su historia. A mí, particularmente, me emociona.

Cada vez que pienso por qué elegí esta carrera, retumban en mi cabeza sus palabras. Porque él sabía perfectamente qué le sucedería después de publicar la carta a la Junta Militar y, sin embargo, lo hizo. Porque cuando eligió al periodismo como la ocupación que desempeñaría toda su vida, se comprometió de lleno con todo lo que el empleo demandaba: “seguir dando testimonio, aún en los tiempos difíciles”. Entonces, me acuerdo de la Nadia pequeña y de la historia que ya conocen. Esa, la de la nena de 6 años que recién arrancaba a escribir y le gustaba registrar lo que pasaba todos los días en sus cuadernos, ex “diarios íntimos”.

Todas las profesiones exigen compromiso, responsabilidad y deber. La diferencia entre ellas es la convicción y la pasión con que las ejercemos. Y ahí, mis querides amigues, el relato se cae a pedazos. Porque muches cuelgan el traje después de atravesar la puerta de sus casas. No sé si el periodismo será la carrera de mi vida, pero sí estoy segura que me dio herramientas que ninguna otra carrera me podía dar para que hoy me anime a compartir lo que escribo y tenga ganas de seguir aprendiendo. Y de eso, jamás podré arrepentirme.

Espero que, como a Walsh, jamás dejen de indignarme “el atropello, la cobardía, el asesinato”, la injusticia y la desigualdad, y que siempre pueda estar al servicio de testificar en el tiempo que sea. Deseo lo mismo para ustedes, colegas, sobre todo, en esta fecha tan especial en la que muches aún no encuentran un empleo y miles de otres perdieron sus puestos de laburo. Que sea un feliz día. A seguir remándola, como desde el principio. La verdad no se vende ni se negocia. Lleguen al final con dignidad y abrazando fuerte esta pasión que nos mueve y nos conmueve y nos pide a gritos que no dejemos de buscar.

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