La sociedad de los soñadores involuntarios

“La pasión es un instante de desvarío. Las personas que se casan por pasión deberían ser consideras inimputables, y esos casamientos, nulos. (…) Las personas sólo deberían ser autorizadas a casarse estando lúcidas. No entiendo por qué, si está prohibido conducir borracho, no está prohibido casarse borracho, o enamorado, que es la misma cosa. Un casamiento no es tan diferente de un auto. Mal conducido, puede herir a mucha gente, comenzando por los hijos. Lúcidas, las personas sólo se casarían por interés, como mis padres que están casados hasta hoy”.

Hace semanas tengo ganas de compartirles fragmentos de La sociedad de los soñadores involuntarios del escritor y periodista angoleño José Eduardo Agualusa. Hoy, en el #DíaDelLibro encontré la excusa perfecta para darle un lugar en #HuecosDeMagia.

Sucedió que tuve varios encuentros con esta novela en distintas librerías de la ciudad de Buenos Aires (y en provincia también). ¿Nunca les llamó la atención el contenido de un libro por su nombre? Además, me intrigaban las raíces del autor. Suelo ponerme triplemente ansiosa cuando tengo la necesidad de conocer un relato. Sin vueltas, este verano le di una oportunidad.

Me interesa destacar más que el argumento de la historia, la riqueza de los diálogos: existe una prosa poética latente pero continua en las charlas que se dan entre sus personajes que recorren sutilmente diversos tópicos (filosóficos, políticos, sociológicos, estéticos, etc.) que, por momentos, desprenden tintes reflexivos y, en otros momentos, nos resultan hasta cómicas las ocurrencias de quienes interactúan con Daniel Benchimol, el protagonista de esta colectividad quimérica.

La sociedad de los soñadores involuntarios es la primera obra que leo de Agualusa pero, por lo que estuve averiguando, hay un estilo característico que intenta conservar en su literatura y tiene que ver con los posicionamientos políticos de los actores que intervienen en el relato. Él escribe en portugués pero las ideas, esquemas y planteos responden a una perspectiva africana. Asimismo, explora personalidades, situaciones y lugares en tres continentes: África, Europa y América del Sur. Finalmente, y como todo el que escribe, deja entrever sus propias posturas, por ejemplo, los abusos de poder (aquí representados por el régimen de Angola), su visión negativa de toda violencia y su apoyo constante a las protestas pacíficas y a las huelgas de hambre al estilo Ghandi.

Respecto a la colectividad quimérica, prefiero dejarlo para otro posteo. Mientras tanto y en este Día del Libro, te sugiero que desempolves las páginas de esa historia que te está esperando y te dejes sorprender.

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión /  Cambiar )

Google photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google. Cerrar sesión /  Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión /  Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión /  Cambiar )

Conectando a %s